Impotencias

impotencia o disfuncion erectil

¿Qué es la disfunción eréctil?

La impotencia sexual masculina o disfunción eréctil es la incapacidad reiterada o continúa (durante un periodo de al menos tres meses) para conseguir y mantener una erección suficiente que permita completar una relación sexual satisfactoria.

Aunque se trata de un proceso benigno, en el sentido de que no amenaza la vida, sí afecta profundamente la calidad de vida de los hombres que la padecen, así como la de sus parejas.

Al tratarse de una enfermedad fuertemente relacionada con la edad y estando las sociedades desarrolladas incrementando notablemente la expectativa de vida de la población, se ha convertido en un auténtico problema de salud.

Se calcula que la padecen 100 millones de hombres en el mundo.

En España, la tasa de prevalencia de disfunción eréctil oscila entre un 12,1% y un 19%, según un estudio publicado en 2001. Es decir que según los últimos datos de censo, afecta entre 1,5 y 2 millones de hombres entre los 25 y 70 años, sólo en España. En el 16,3% es de grado leve, en 2,1% moderada y en 0,6% severa.

Se calcula que está presente en un 46,2% de los diabéticos, un 46,7% de los pacientes que padecen enfermedad prostática y un 27,4% de los hipertensos.
La probabilidad de padecer disfunción eréctil se multiplica por 2,5 para el fumador de más de 40 cigarrillos al día y por 2,31 para el hombre que fuma desde hace 5 o más años.

Para el paciente alcohólico la probabilidad se multiplica por 1,53.

Debe diferenciarse de otros problemas de la esfera sexual como son la falta de deseo, las alteraciones de la eyaculación (eyaculación prematura, eyaculación retrasada, ausencia de eyaculación) o los trastornos del orgasmo.

Existen una serie de factores de riesgo que pueden favorecer la impotencia o disfunción eréctil: diabetes, hipertensión arterial, consumo de tabaco y alcohol, niveles altos de colesterol, toma de determinados fármacos y depresión.

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Reflejo de otra enfermedad importante

Existen factores de riesgo vascular como la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo o el aumento del colesterol que producen lesiones progresivas en todas las arterias del cuerpo. Las arterias del pene son muy parecidas a las arterias coronarias que irrigan al corazón.

Varios trabajos han demostrado que los pacientes con riesgo vascular pueden desarrollar inicialmente una disfunción eréctil. Si estos factores de riesgo no se corrigen, la enfermedad vascular avanza y puede producirse un infarto de miocardio y enfermedades vasculares en el cerebro, en el corazón y en todas las arterias del organismo.

En este sentido es muy importante saber que la disfunción eréctil puede ser una “señal de alarma” que nos avisa que las arterias se están cerrando. Cuando un paciente presenta disfunción eréctil debe consultar para prevenir enfermedades del corazón.

¿POR QUÉ SE PRODUCE?

Porque se produce la impotencia

El pene consta de dos columnas de tejido eréctil que se denominan cuerpos cavernosos (producen la erección) y un conducto (uretra) por donde sale la orina. Durante la erección, este tejido eréctil se rellena de sangre, el pene aumenta de tamaño y se vuelve rígido.

En los cuerpos cavernosos existen unas cavidades que se llaman sinusoides y en flaccidez están vacíos. Cuando se produce la erección, llega gran cantidad de sangre a los cuerpos cavernosos y estos sinusoides se relajan y almacenan la sangre. Una adecuada entrada y almacenamiento de sangre produce el aumento del tamaño y la rigidez del pene. Si la sangre no entra correctamente, o bien se escapa de los sinusoides, entonces se produce una dificultad para lograr y/o mantener la rigidez.

CAUSAS

La impotencia o disfunción eréctil puede ser causada por:

CAUSAS PSICOLÓGICAS: el pene no tiene ninguna alteración física, pero problemas psicológicos como la ansiedad (provocada con frecuencia por el miedo a no conseguir una erección o a defraudar a la mujer), la depresión, los problemas con la pareja e incluso el estrés pueden afectar al acto sexual.

También la preocupación excesiva por los problemas laborales, sociales o familiares implica que no se dedique la atención necesaria al acto sexual.

La fatiga, la inapetencia, la falta de ejercicio, el insomnio o un fracaso laboral también desequilibran los reflejos sexuales.

CAUSAS VASCULARES: Es muy común. Se produce cuando llega poca sangre al pene o no se retiene adecuadamente dentro de los cuerpos cavernosos, originándose un escape de sangre y un descenso brusco de la erección.

Las causas más frecuentes de impotencia vascular son: diabetes, hipertensión, aumento del colesterol, tabaquismo, y enfermedades cardiovasculares. En estos pacientes con factores de riesgo cardiovascular, la disfunción eréctil puede ser el primer síntoma “centinela” de enfermedad cardiovascular que progresará con el tiempo.

CAUSAS NEUROLÓGICAS: Cuando existen problemas en la transmisión de las órdenes que el cerebro y la médula espinal envían al pene, a través de los nervios erectores, para que se produzca una erección.

Producen este tipo de impotencia la diabetes, las lesiones de la médula espinal, la esclerosis múltiple y las cirugías realizadas por cáncer de próstata, vejiga y recto (lesión de nervios erectores).

causas de la impotencia o disfuncion erectil

En los hombres, el superar un cancer de próstata a menudo tiene como consecuencia un problema secundario a causa del tratamiento, como es la disfunción eréctil

CAUSAS HORMONALES: son poco frecuentes. Generalmente se deben a una falta de hormonas sexuales masculinas (testosterona). Se denomina hipogonadismo.

CAUSAS FARMACOLÓGICAS: existen varios medicamentos que tienen como efecto secundario disminuir la capacidad de tener una erección. Entre ellos hay algunos fármacos para tratar la hipertensión, las enfermedades cardíacas y los trastornos psiquiátricos.

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DIAGNÓSTICO

Se hace a partir de la historia clínica y de una revisión médica.

Una entrevista con el afectado puede revelar factores psicológicos involucrados en el trastorno de la erección. También es útil entrevistar a la pareja sexual para determinar dichos factores y obtener determinadas percepciones de la vida sexual desde otro punto de vista.

Con frecuencia también se efectúa un análisis de sangre y/u orina para detectar si hay exceso de azúcar en la sangre y poder así diagnosticar o descartar una diabetes.
También se recomienda medir los niveles de testosterona (la hormona sexual masculina), especialmente si la impotencia está asociada a la falta de deseo.

En el caso de pacientes jóvenes con problemas específicos puede ser necesario realizar pruebas más complejas como un examen físico, una medición-monitorización del pene durante la noche, la inyección de medicamentos en el pene, o la prueba de Doppler.

TRATAMIENTOS

Muchos médicos sugieren que la elección de los tratamientos contra la impotencia o disfunción eréctil que han de seguirse, deberían ir del menos al más invasivo.


  • ABANDONO DE DROGAS

  • PSICOTERAPIA Y MODIFICACIÓN DE COMPORTAMIENTOS

  • APARATOS DE VACÍO o FÁRMACOS

  • CIRUGÍA

 

AYUDA PSICOLÓGICA: es recomendable en hombres de menos de 40 años, ya que en estos estados la causa de la enfermedad suele ser mental.
En pacientes con disfunción eréctil de origen psicológico es fundamental un asesoramiento psicológico para hablar de la disfunción eréctil con él y con su pareja y ayudarles a superar el problema.

Es muy importante tranquilizarlos y disminuir la tensión en la relación de pareja.

Incluso en casos de impotencia por problemas físicos, muchos hombres necesitan ayuda psicológica para poder superar problemas de autoestima derivados de esta enfermedad.

ASESORAMIENTO Y TRATAMIENTO PSIQUIÁTRICO: es aconsejable si el paciente sufre depresiones u otros problemas psicológicos acusados que puedan tener como resultado la impotencia.

TRATAMIENTO HORMONAL: necesario cuando la impotencia viene originada por un problema hormonal. Se administra en forma de parches, píldoras o inyecciones. Es poco frecuente.

TERAPIA TRANSURETRAL: consiste en la aplicación local de medicamentos a través de la uretra, el conducto por el que pasa la orina (es importante orinar inmediatamente después para facilitar la absorción del medicamento).

La erección tarda entre diez y quince minutos en producirse y el fármaco resulta efectivo en un 43% de los pacientes.

INYECCIÓN INTRACAVERNOSA: consiste en inyectar una dosis específica de un fármaco directamente en el pene mediante una aguja fina, para activar los procesos físicos que provocan la erección.

Debe aplicarse diez o quince minutos antes de mantener relaciones sexuales.

La dosis se ajusta para que la erección dure aproximadamente una hora.

APARATOS o DISPOSITIVOS DE VACÍO: Constituyen una solución eficaz para pacientes que padecen disfunción eréctil.

No presentan complicaciones y los pacientes que los han usado han expresado satisfacción, en general (entre un 68 y un 83%, incluyendo a pacientes diabéticos)

Se componen de tres piezas: una cámara de vacío, una bomba de vacío (que crea una presión negativa dentro de la cámara) y un anillo constrictor que se coloca en la base del pene después de alcanzar la erección.

En general se aplican estando de pie. El paciente coloca su pene en la cámara, que se encuentra conectada a un mecanismo de bomba de succión que saca el aire para realizar el vacío, que genera una presión negativa, que hace que fluya sangre al pene produciendo un estado similar a la erección.

Cuando se consigue una rigidez adecuada, el paciente se coloca un anillo constrictor en la base del pene, con lo que la sangre queda “retenida” dentro del pene y se consigue mantener la erección durante el acto sexual.

Después del coito se retira el anillo constrictor y el pene vuelve a su flaccidez habitual.

A continuación se muestran los aparatos de vacío que comercializa la empresa MARTIMEDIC S.L.

 

Los dispositivos de vacío también pueden ser usados por pacientes a los que se les ha implantado una prótesis peneana así como en aquellos pacientes en tratamiento con inyecciones intracavernosas que no consiguen una rigidez suficiente.

IMPLANTES PENEANOS: en la actualidad se emplean tres tipos de implantes para el tratamiento de la impotencia: implantes hidráulicos, prótesis e implantes plásticos hinchables.

Todos ellos requieren intervención quirúrgica.

Aunque muchos pacientes se han beneficiado de la cirugía del implante, éste es un procedimiento irreversible. El tejido eréctil se lesiona de forma permanente al implantar estos dispositivos, por lo que ha caído en relativo desuso, a expensas de métodos menos arriesgados y menos costosos.

CIRUGÍA: Constituye el último escalón del tratamiento de la disfunción eréctil. Se indicará el tratamiento más adecuado por el urólogo, individualizando cada caso ya que estos tratamientos son más agresivos y a menudo irreversibles. La cirugía se utiliza en menos de un 1% de los casos de impotencia.

La cirugía venosa es poco efectiva y casi no se usa. Consiste en bloquear las venas que permiten que la sangre abandone el miembro masculino.

La cirugía arterial reconstruye arterias para aumentar el flujo y la presión de la sangre dentro del pene. Se practica en pacientes jóvenes que han sufrido un accidente que ha afectado al suministro normal de sangre. También se utiliza para implantar prótesis.

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